lunes, 5 de diciembre de 2011

Personalidad del Paciente con Artritis



Se han identificado diferentes variables psicológicas que tienen impacto sobre los individuos que viven con artritis y sobre su capacidad para manejar su enfermedad. De estos dos factores importantes se han descrito como los más predominan la depresión y el estrés.
Depresión: Frecuentemente los pacientes con enfermedades crónicas presentan cierto grado de depresión, pero es este un grupo especial de pacientes ya que no solo padecen una enfermedad dolorosa crónica sino que su imagen corporal se ve afectada por la misma generando aún más posibilidades de presentar depresión.
Depresión y Sexualidad: Como es bien sabido la depresión es un factor importante en el manejo de las relaciones interpersonales, siendo frecuente su asociación con disminución de la libido y de la potencia sexual así como con la incapacidad para obtener placer en cualquier actividad que la persona deprimida realice.
Estrés: Cuando el paciente empieza a experimentar los síntomas de la Artritis, se enfrenta a una situación que cumple las características principales para disparar lo que en psicología denominamos un proceso de estrés. No sólo es una situación nueva, sino que se acompaña de una sintomatología muy marcada y limitante. Todo esto hace que el padecimiento de la enfermedad se convierta para el paciente en una amenaza importante que se ve aumentada por la falta de información y de armas para hacerle frente.
Si tuviéramos que describir las características más importantes que convierten a la artritis reumatoide en una situación estresante para el que la sufre podemos resaltar las siguientes:
  • La novedad, impredictibilidad e incontrolabilidad de la enfermedad: Se trata de una situación nueva, sobre la que el individuo no tiene información y que cursa además siguiendo un patrón completamente impredecible y por tanto incontrolable.
  • El dolor: presente en algunos casos de forma continua y muy intensa, parece ser más importante para los pacientes con AR que cualquier incapacidad tanto psicológica como física a la hora de utilizar medicación.
  • La discapacidad: que se presenta en los pacientes con AR como una consecuencia de la evolución de la enfermedad y va limitándoles para la realización de muchas de sus actividades cotidianas.
  • Otros: A estos elementos centrales de la AR, se asocian en ocasiones problemas laborales, económicos derivados de los anteriores, de pareja y en las relaciones sexuales, alteración de los roles familiares y problemas en las relaciones sociales, que pueden verse disminuidas a veces drásticamente.
Ansiedad: En cuanto a la ansiedad existe controversia respecto a sí ella aumenta o no el dolor. Una teoría defiende que a mayor nivel de ansiedad, mayor intensidad del dolor percibido.
La ansiedad es un trastorno frecuente en los pacientes con enfermedades crónicas. Se considera que existen diversas formas de expresión de la ansiedad: la ansiedad personal, puede considerarse como una característica estable de la personalidad; la ansiedad situacional, que resulta ser un estilo reactivo a situaciones que comprometen los motivos fundamentales del individuo y la ansiedad patológica, típica de las neurosis, que representa una alteración de la autorregulación personal.
Implicancias en el Autoestima: Por otro lado aún en aquellos pacientes que no padecen de depresión asociada, pueden a partir del compromiso de sus articulaciones en manos o pies o baja autoestima, tener vergüenza o pudor, inclusive frente a la pareja de toda su vida, induciéndola gradualmente a un alejamiento sexual de su cónyuge.

En general muchos síntomas psicológicos se pueden generar entre las personas con alguna enfermedad crónica, la cuales la mayoría son parecidas como el estrés, la ansiedad y la depresión, siempre queda en la persona que busque ayuda profesional, para tratarlos para una mejoría de su estilo de vida.

Intervención psicológica

El tratamiento psicológico ha demostrado ser eficaz en distintos aspectos de las enfermedades reumáticas (p.ej: manejo del dolor, mejora de la calidad de vida, capacidad funcional), tanto en las de curso crónico como en los procesos musculoesqueléticos de duración puntual, siendo posible realizar estos tratamientos en diferentes formas (individual, grupal, e incluso por Internet para pacientes con dificultades para asistir de forma presencial.
La intervención psicológica está dirigida a reducir el dolor y/o discapacidad y a mejorar la calidad de vida del paciente, promoviendo un afrontamiento activo y eficaz, siempre adaptando el tratamiento a las características de los pacientes. En líneas generales, el tratamiento psicológico puede servir para: o Comunicar de forma óptima el diagnóstico, ayudando a que el médico, la familia, el entorno social y el propio paciente comprendan mejor la enfermedad, especialmente aquéllas de difícil diagnóstico y/o pronóstico. La percepción del paciente sobre su problema determina que su conducta sea más o menos adaptativa. o Mejorar la adhesión activa a las prescripciones terapéuticas mediante programas de autocuidado que muestran al paciente la importancia del correcto uso de los fármacos, de la realización de los ejercicios, así como la forma programada de instaurar estas conductas  o prevenir y/o corregir los factores psicológicos asociados a la enfermedad, lesión o incapacidad:
  • Cuadros somáticos derivados de alteraciones psicológicas: que coexisten con el resto de los síntomas (p.ej.: dolor torácico por crisis de angustia, cefalea tensional, descenso del umbral doloroso por distimia).
  • Componentes psicofisiológicos: asociados a las enfermedades reumáticas (p.ej. tensión muscular o activación emocional sostenida).
  • Factores conductuales de riesgo: p.ej.: sobrepeso, ausencia de ejercicio físico o reacciones fóbicas postraumáticas o a los procedimientos médicos.
  • Hiperreactividad emocional (p.ej.: ansiedad, depresión, miedo, respuestas ante situaciones estresantes).
Por otro lado entre los objetivos principales de la intervención psicológica en pacientes con artritis se encuentra promover el afrontamiento activo de la enfermedad, evitando que el paciente entre en el círculo vicioso de la desesperanza y el abandono, también ayudar al paciente a mantener una vida social y sexual adecuada, proporcionándole los recursos necesarios para adaptarse a la nueva situación. Se busca convertir al paciente en un mejor gestor de su salud, colaborando en esta tarea con los reumatólogos, el personal de enfermería, los fisioterapeutas, los rehabilitadores y otros profesionales sanitarios.
En cuanto a la labor Educacional, dirigida al paciente con artritis: coordinando, en colaboración con otros profesionales de la salud, los cursos de “paciente experto”, en los que se enseña al paciente reumático a ser un mejor gestor de salud, implicándose en su autocuidado. El psicólogo le enseña a identificar y manejar sus estados emocionales y los aspectos psicológicos de este tipo de enfermedades, promoviendo técnicas de afrontamiento adecuadas e insistiendo en la importancia del adecuado cumplimiento terapéutico de todas las pautas sugeridas por su reumatólogo. 

Implicancias Psicológicas de la Diabetes

Existen diferentes variables psicológicas que tienen impacto sobre los individuos que viven con diabetes y sobre su capacidad para manejar su enfermedad. De estos dos factores importantes se han descrito como los más predominan la depresión y el estrés.

Estrés Psicosocial. Los pacientes diabéticos sufren de un estrés psicológico importante, pues se les hace el diagnostico de una enfermedad que va a cambiar su vida y puede acortarla. Esto implica la necesidad de realizar cambios del estilo de vida es muy importante en el entorno social, los familiares, amigos y el equipo de salud pueden ser fuentes importantes de apoyo.


Estrés de la vida diaria. Se ha reportado que las experiencias estresantes de la vida diaria pueden ser importantes factores etológicos en la patofisiologia de enfermedades como la diabetes, además la percepción de mayor estrés se ha asociado con descontrol metabólico.

Estilos de afrontamiento. En pacientes diabéticos los estilos positivos como el afrontamiento optimista y de apoyo se han asociado con mejor ajuste psicológico y mejor control glucemico, mientras que los del tipo evasivo, se han asociado con problemas en el ajuste psicológico, regímenes de adherencia al tratamiento y pobre control glucemico.

Ansiedad Social. Durante el curso de enfermedades crónicas como la diabetes, interacciones adversas, pueden imponer una carga excesiva sobre la capacidad de adaptación de la familia. Esto puede tener un efecto sobre el curso de la enfermedad.

Negación de la Enfermedad. Al inicio de la enfermedad, el paciente sufre un impacto severo al darse cuenta de las perspectivas sombrías de una enfermedad incurable, esta situación induce respuestas adaptativas, como la negación de la enfermedad que tiene diversas manifestaciones. La negación reduce la respuesta al estrés, sin embargo tiene un efecto negativo sobre la adquisición de conocimiento, habilidades y disciplinas para enfrentar la enfermedad.

Depresión y Ansiedad. Estos juegan un papel importante y complejo en la adaptación a la diabetes y también se han asociado con pobre control metabólico y en la adherencia al tratamiento en los pacientes.

Intervención psicológica en diabetes

Intervención psicológica en afrontamiento de la enfermedad. Tras el diagnóstico pueden aparecer sentimientos de incertidumbre y desconcierto. Las intervenciones dirigidas al entrenamiento en habilidades sociales y de afrontamiento pueden contribuir a la mejora en el control diabético y en la aceptación de la enfermedad.

Intervenciones en mejora de la adherencia al tratamiento. Se puede utilizar la aplicación de contingencias, bien sobre la realización de determinadas conductas relacionadas con la adherencia al tratamiento, o  sobre los resultados en las diferentes medidas bioquímicas relacionadas con el control metabólico.  Los estudios indican que la terapia conductual familiar es un procedimiento eficaz para conseguir una mejora en las relaciones entre padres e hijos y una reducción de los conflictos en relación a la diabetes.

Intervención psicológica en control de las hipoglucemias. Se han desarrollado distintos programas con el objetivo de mejorar la detección e interpretación de los síntomas.

Intervención psicológica en autocontrol glucémico. Un tipo de programa de intervención que trabaja directamente con el comportamiento de estimación como mecanismo central del proceso de regulación bioconductual, que en el paciente diabético sustituye al mecanismo fisiológico normal de regulación glucoinsulínica es el programa de entrenamiento en discriminación del nivel de glucosa en sangre. Es un tratamiento bien establecido, que ha mostrado su eficacia en numerosos estudios realizados en varios países.

Implicancias Psicológicas en el Enfermo Terminal



Desde una visión netamente psicológica se puede observar de primera mano que existe una privación de estímulos afectivos al enfermo. Esto se debe que los hospitales por todo el ajetreo diario y la cantidad de pacientes que se maneja a diario, se muestra una gran disminución de la interacción social, facilitando que prolifere un estado depresivo. También se debe tener en cuenta los sentimientos de inutilidad e incapacidad que se pueden estar produciendo en estas personas, muchas veces por el desinterés en conservar la comunicación por los familiares o cuidadores. Por esta situación el paciente no expresa sus preocupaciones para no sentirse una cargas más pesada de lo que ya puede estar sintiéndose y también las personas que lo cuida no permite que las quejas se manifiesten, ya que le desea restar importancia a la gravedad de la condición de paciente, o también con el fin de huir de los propio miedos, pero estas situación no benefician para nada afrontar las realidad que le está sucediendo al paciente.
Entre las diferente sintomatología que se pueden observar en este tipo de pacientes se encuentra la angustia, depresión, crisis de llanto, estados confusionales, etc.; y en mucho delos casos se acompañan con efectos de la enfermedad o la medicación. Con esto cada claro la gran importancia que tiene la intervención psicológica de forma eficaz, dirigida a todas los elementos implicados en la situación terminal (paciente, familia o personas relevantes y profesionales de la salud).
Teniendo en cuenta lo explicado no se debe plantear un trabajo terapéutico para la curación o remisión de la enfermedad, puesto que ya es imposible, sino se debe poner énfasis en darle al enfermo el máximo confort.

Curar o Cuidar
Los modernos recursos de que dispone la Medicina han creado en los ciudadanos y también en los profesionales una especie de “delirio de inmortalidad” y han llevado al médico a confundir su vocación: se ha potenciado la misión “curativa” y se ha olvidado su auténtica misión, esto es, aliviar el sufrimiento humano. Se debe tener en cuenta que los médicos dedican un tiempo mínimo a tomar el puesto de cuidador y más aún que el curar a un paciente, causa una gran motivación muy grande para el personal sanitario.
Sin embargo, estas cuestiones generan diferentes debates, del porque un enfermo terminal desea quitarse la vida con la técnica de la eutanasia, ya que un paciente en un estado de cuidado optimo no preferiría por grande que fuese su situación terminal (estado físico y emocional) la cual estuviese controlada, abandonar la vida voluntariamente

Generar Confort


La confortabilidad del paciente es el objetivo de todo el proceso asistencial. No se trata de alargar, sino de mejorar la calidad de vida. Lo que se pretende es disminuir el sufrimiento del paciente y de sus familiares, conservar la autonomía, la dignidad de las personas y su capacidad de decisión, participando activamente en la toma de decisiones durante todo el proceso asistencial.
Es importante sensibilizar a todos los profesionales de la salud y familiares que tenga un contacto con el paciente de que el confort es un objetivo legítimo, y que preservar la dignidad humana es un fin tan valioso como también lo es poder reducir el avance de la enfermedad. 
Por otro lado la intervención psicológica juega un rol importante entre todas las personas que tiene contacto con el paciente, da un apoyo psicológico al personal de salud, y también pone énfasis en cómo informar, orientar y apoyar al paciente y a sus familiares. Proporcionar recursos técnicos y metodológicos a través del entrenamiento en habilidades de comunicación, autocontrol, resolución de problemas, afrontamientos al estrés, modificación de actitudes. Para tener un acercamiento al enfermo terminal se debe tener en cuenta tres objetivos fundamentales que son la preservación de la dignidad del paciente, el apoyo emocional y el control de los síntomas.

Control de los síntomas.
El control de los síntomas se realiza mediante tratamientos adecuados y minuciosos en función de las repercusiones que provoquen en el paciente y no del tiempo que le quede de vida. Hay que tener en cuenta la relación beneficio, coste, iatrogenia y la opinión del paciente y su familia al respecto.

Apoyo emocional.
Dar un apoyo emocional adecuado es tan importante como el control de los síntomas, porque se puede apreciar si el afecto negativo del paciente es elevado, la expresión de emociones puede presentarse como el problema fundamental, lo que repercute en una mayor dificultad para que el cuidador detecte las necesidades reales del paciente, pudiéndose producir sensaciones de desamparo tanto en el paciente como en el cuidador.

Fomentar la comunicación.
La comunicación permite explorar el mundo interior del paciente y las consecuencias de la enfermedad sobre su persona, esto requiere una preparación adecuada no solo para recibir, sino también para dar y proteger y no puede confiarse solo a la intuición. Recoger información y dar el diagnóstico y pronóstico de una enfermedad maligna, superar las dificultades que plantee la familia, entender y responder a las demandas del paciente según su grado de comprensión, son tareas fundamentales de los elementos de la situación terapéutica (equipo terapéutico-paciente-familia). No siempre es fácil de lograr pero se deben tener en cuenta las siguientes pautas para un buen desarrollo de la comunicación del médico, paciente y familia:
La información es útil cuando es demandada por el enfermo y su provisión es terapéutica, la cual debe ser proporcionada por el agente adecuado. La comunicación debe ser continuada y abierta, intentando aclarar el significado de los síntomas o molestias y dar solución a la preocupación por los mismos, así como conocer las necesidades de información del paciente; también se tienen que explicar lo que sucede con cada una de las quejas ya que ello produce sensación de dominio y posibilidad de control del sufrimiento, así como seguridad de la eficacia profesional; evitar los indicios innecesarios de empeoramiento. Para ello se ha de huir de los "silencios sospechosos" ante preguntas o apreciaciones comprometidas. En la medida que sea posible se emplearán pautas fijas de medicación (no incrementar el número de medicamentos aunque se incremente la dosis) y si se añade un nuevo tipo, o se utiliza una vía diferente de administración, indicar la función de la misma; se han de proporcionar mensajes con esperanza sin que ello implique "mentir" al paciente. La esperanza se refiere en todo caso a la posibilidad de alivio y/o control del sufrimiento y no a un incremento del período de supervivencia o a posibilidades irreales de curación; es fundamental el mantenimiento de la comunicación no verbal con el paciente, con el fin de mostrar mediante el contacto ocular el interés y la atención al problema del paciente y la cercanía física, evitando así sensaciones de rechazo; finalmente, la congruencia informativa, tanto entre los proveedores de información (equipo terapéutico) como para los receptores de la misma (paciente y familia o personas relevantes), evita recelos innecesarios que incrementan la sensación de inseguridad o generan desconfianza en el paciente.


Implicancias Psicológicas en la Hipertensión


El Papel del Estrés en la HTA: La Organización Mundial de la Salud ha reconocido el importante papel que puede desarrollar el estrés en los trastornos hipertensivos; sin embargo, también ha subrayado la dificultad de cuantificar esa influencia en el desarrollo de esta enfermedad. Existe abundante evidencia del papel del estrés en la hipertensión arterial esencial ya sea por los efectos que tiene el estrés sobre el sistema cardiovascular, así como por su relación con determinados comportamientos.

El factor Ira - Hostilidad – Agresión en la Hiperactividad Arterial Uno de los componentes más importantes y afines en diversos estudios que tratan de relacionar factores psicológicos con de la Hipertensión arterial, es el factor ira – hostilidad – agresión. Los sujetos que poseen este componente de hostilidad sobre todo, son personas que viven aisladas, no suelen solicitar apoyo y sus redes sociales son limitados, tienen una alta actividad fisiológica ante situaciones específicas, originada por la hostilidad y viven conflictos psicológicos.

Intervención Psicológica en la Hipertensión

La mayor parte de los programas que han probado su efectividad incluían el entrenamiento en técnicas de relajación muscular y su práctica sistemática en el manejo de situaciones estresantes. Otros estudios también han probado la eficacia de las técnicas de relajación muscular en la reducción de las cifras tensionales
En diversas investigaciones se han empleado programas combinados que incluyen técnicas de relajación muscular y técnicas cognitivo–conductuales (solución de problemas, autocontrol emocional y otras) con buenos criterios de efectividad.

Técnicas de relajación. También ha sido demostrada la posibilidad de inducir una respuesta de relajación a través de técnicas de meditación. Y se evidenció cómo el estado de relajación está asociado con la disminución en el consumo de oxígeno, frecuencia respiratoria, gasto cardíaco, disminución de lactato sanguíneo, mayor frecuencia de ondas alfa y ocasionales ondas theta en el EEG, incremento de la resistencia eléctrica de la piel y disminución de la actividad de las glándulas sudoríparas.
Las distintas técnicas de relajación producen efectos comparables ya que no se observan mayores diferencias. Aunque se ha indicado que los efectos de los distintos procedimientos son menores que los de la medicación, la disminución de la presión arterial resulta estable por más tiempo.


Reestructuración cognitiva. Los pacientes hipertensos que aprenden a pensar de manera diferente, frente a situaciones problema (reestructurando esquemas o patrones habituales de funcionamiento psicológico) pueden enfrentar situaciones estresantes de manera más efectiva. Se observó que este aprendizaje cognitivo también incide favorablemente en la reducción del colesterol y de los triglicéridos.
La evaluación de situaciones estresantes implica considerar riesgos, costos y ganancias de las respuestas particulares. Los estímulos que se perciben como amenazantes alteran el equilibrio interno y se hace necesario descubrir formas alternativas de afrontar eventos externos y desarrollar habilidades mentales para manejar el impacto de las circunstancias estresantes.
Muchos programas de reducción de la presión arterial están basados en paquetes de tratamientos, incluyendo siempre algún procedimiento de desactivación fisiológica con el fin de facilitar la adaptación a las situaciones estresantes.
Aprender a regular el propio tiempo y entrenarse en resolver problemas, son algunos de los componentes fundamentales de estos programas.

Habilidades sociales y de comunicación. Dado que la realidad del ser humano está basada en la relación interpersonal, en el lenguaje y en la comunicación, el desarrollo de habilidades sociales y de expresión emocional, puede ser de significativa importancia en muchos individuos para la reducción de su hipertensión arterial.
Mientras que las estrategias de control del estrés están basadas en procedimientos más bien pasivos, las estrategias de comunicación son de carácter activo, y las mismas deberían restringirse sólo a las situaciones estrictamente necesarias.