A medida que pasan los años las personas envejecen se
producen evidencias de modificaciones y alteraciones en su estado de salud
física y psicológica.
Estos
cambios son progresivos e inevitables pero se ha demostrado en, que el ritmo de
degeneración se puede modificar con la actividad física. El ejercicio puede ayudar a mantener o mejorar la condición física, el
estado mental y los niveles de presión arterial de las personas.
Los cambios
fisiológicos al envejecer.
A medida que
las personas envejecen, se producen modificaciones en su estado de salud: se
alteran las estructuras y se reducen las funciones de las células y los tejidos
de todos los sistemas del organismo.
Los beneficios del
ejercicio para la persona mayor las enfermedades.
Con ejercicios aeróbicos adecuados, aunque estos se
empiezan a la edad de 60 años, se puede incrementar de uno a dos años la
esperanza de vida, la independencia funcional, y ayudar a prevenir
enfermedades.
Por causa de la inactividad aparecen los riesgos de
enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes,
la osteoporosis y la depresión.
Muchas investigaciones han demostrado que la práctica
física regular incrementa la habilidad de un adulto mayor en sus quehaceres
diarios, reduce los riesgos de enfermedades crónicas específicas, incluyendo
las enfermedades coronarias y baja la tasa de mortalidad.
Los sistemas más susceptibles al cambio con el ejercicio
son:
- El cardiovascular
- El respiratorio
- El inmunológico
Además se ven beneficiados:
- La masa metabólica activa
- Los huesos
- Los músculos
- Los riñones y los receptores sensoriales.
Se puede mejorar significativamente la calidad de vida de
una persona de la tercera edad dándole mayor flexibilidad, fuerza y volumen
muscular, movilidad y mayor capacidad funcional aeróbica.
Recomendaciones Para Empezar Una Actividad Física
¿Qué tipo de ejercicio debo hacer?
Las actividades preferidas para
lograr mejorías en la capacidad aeróbica y recomendadas para la promoción de la
salud y prevención de enfermedades deben abarcar a grandes grupos musculares y
ser de tipo dinámico, empleando, al principio, escasa fuerza muscular.
Las caminatas son una buena alternativa para
muchas personas, sobre todo después de tiempos prolongados de inactividad. Los
ejercicios dinámicos están también incluidos en la natación, el ciclismo, el
trote, el baile. Aquellas personas con capacidad y mejor aptitud física podrán
iniciarse con niveles de mayor intensidad e incluir deportes de más exigencia
(fútbol, básquet, vóley, etc.).
¿Cuál es la intensidad adecuada?
Ya vimos que para alcanzar beneficios para la salud no
son necesarios ejercicios vigorosos. Existen diferentes formas para medir la
intensidad del esfuerzo. Quizás la más frecuentemente utilizada sea el registro
de los latidos cardíacos por minuto (frecuencia cardíaca). Los ejercicios de
moderada intensidad se desarrollan con niveles de frecuencia cardíaca entre el
50 a 75 % de la máxima que corresponde a la persona.
¿Cuánto
tiempo y con qué frecuencia se deben realizar los ejercicios?
Se debe tener como meta realizar actividad física
de moderada intensidad durante 30 a 40 minutos todos los días. Sin embargo,
para muchas personas esta frecuencia puede ser muy difícil de planificar. Es
posible, entonces, programar un ejercicio progresivo con tiempos e intensidades
que se irán incrementando.
Las Buenas Razones Para Empezar Un
Programa De Ejercicio
Un estudio realizado en seis centros deportivos de los Estados Unidos con
una muestra de 336 participantes mostró que las principales motivaciones para
sentirse a gusto en un programa de ejercicio eran: mantener su salud,
desarrollar su condición física y ayudar a relajarse. Un análisis factorial
reveló cuatro variables más: una ejecución acertada, un bienestar físico y
socio-psicológico y un rendimiento y dominio deportivo. Se enseñó que los
sujetos de la tercera edad son más motivados y sienten más placer al participar
en actividad física por el bienestar socio-psicológico que los participantes
jóvenes.
